martes, 23 de septiembre de 2014

LO QUE NO TE DEBES PERDER EN SINTRA (PARTE III)

Ubicación: Sintra, Portugal

Fue el segundo día por la tarde cuando tras visitar el Palacio da Pena y comer algo visitamos Quinta da Regaleira, a unos pasos del centro histórico.
Un Palacio con una extensión enorme de jardines que bien podrían servir como parque temático.
Andando por el bosque tropezabas con torres a las que cuando subías divisabas toda la ciudad de Sintra y al otro lado la montaña donde se sitúa el Palacio da Pena y el Castelo dos Mouros, para acceder a las torres habían una escaleras bastante estrechas que o preguntabas si bajaba alguien o seguramente tuvieras que volverte a mitad de camino.

Lo más divertido de este lugar son las grutas subterráneas que atraviesan la quinta, he de reconocer que en el mapa parecía que el camino iba a ser mas largo y estaba un poco asustada, pero nada que ver. Las grutas comenzaban iluminadas y a medida que te ibas adentrando se iban oscureciendo, por lo que os recomiendo (al igual que hice yo) adjudicaros una linterna, ya que hay algunos tramos en los que no se ve absolutamente nada. Algunas grutas dirigen a otra parte del bosque,a construcciones a cascadas, a lagos que tendrás que cruzar por unas pequeñas piedras planas y otras grutas terminan en las torres invertidas que tanta fama dan a Sintra.

El castillo, prácticamente desierto por dentro, impone bastante, diría que es diferente a todos los demás, pero no hay en Sintra dos palacios que se asemejen, y las vistas desde la parte alta del palacio son increíbles.

Sin duda es el Palacio más divertido en el que he estado nunca (terminamos haciendo el camino subterráneo como unas tres veces)

miércoles, 17 de septiembre de 2014

LO QUE NO TE DEBES PERDER EN SINTRA (PARTE II)

Ubicación: Sintra, Portugal

Si buscas en cualquier web algo sobre Sintra lo primero que te aparecerá será un palacio muy colorido ubicado en una montaña, el "Palacio da Pena". Por lo general es lo más visitado, es la imagen que la gente tiene cuando piensa que va a Sintra  o es lo único que ven cuando van a pasar un día allí.

La mañana del segundo día nos despertamos bastante temprano, nos acercamos a la oficina de turismo, ya que era mucho mas rápido comprar las entradas del palacio allí y cogimos el autobús que nos subiría hasta el Palacio da Pena.  Creíamos que esta vez no pasaríamos tanto miedo por la carretera, que con la que subía al Palacio de Monserrate lo teníamos todo visto, pero esta era peor... mucho peor.... mucho más inclinada, llena de adoquines, mucho mas estrecha.

El autobús nos dejó en la puerta del parque, comenzamos a subir a pie un camino de adoquines en cuesta, rodeado de arboles, una especie de bosque, aunque he de decir que hay un micro bus que sube hasta el palacio, y de repente allí estaba, tan grande como lo esperábamos, tan lleno de color. Estuvimos bastante tiempo en la entrada del palacio, desde allí había una vista preciosa de todo lo que lo rodeaba, y desde allí mismo el palacio se veía grandioso. Tras visitar el Palacio por dentro y por fuera comenzamos a bajar por otro camino de adoquines semejante al que habíamos tomado para subir, pero esta vez los arboles se situaban mas cerca del camino, eran mas frondosos, y te sentías más en la naturaleza.
Cuando llegamos al final del camino encontramos un jardín precioso, habíamos comprado la entrada general que daba acceso a casi toda la montaña, cantidad de lagos, arboles y caminos, se agolpaban para dar lugar al precioso parque que rodeaba el palacio. Estábamos tan absortas en lo que veíamos que cuando salimos del parque para coger el autobús de vuelta a la ciudad, habíamos descendido mas de lo que nos hubiera gustado, y tuvimos q volver a subir cuestas y cuestas para llegar hasta la parada del autobús.
Nosotras tomamos uno de los caminos que salía del palacio pero no era el único, es un parque para perderse allí todo un día y seguro que el resto de los caminos son iguales de bonitos. 
Sin duda una visita obligada.


(más info en:Parques de Sintra )

lunes, 8 de septiembre de 2014

LO QUE NO TE DEBES PERDER EN SINTRA (PARTE I)

Ubicación: Sintra

Lo que parecía ser un fin de semana en la playa terminó siendo un viaje a la Sierra de Sintra.
La primera intención no siempre es la que cuenta.

Intentamos salir bastante temprano desde Sevilla, como siempre no fuimos capaces, y salimos alrededor de las 08.30 am, el camino en coche se hizo bastante distraído, nunca había hecho un viaje en coche y aunque el viaje es mucho más lento siempre se descubren emociones nuevas. 
Decidimos subir por la "ruta de la plata" ya que nos ahorrábamos los peajes electrónicos portugueses y prácticamente tardábamos lo mismo. Una de las experiencias más gratificantes del viaje en coche fue el momento de pasar la frontera, empecé a ver señales que hacían intuir que la frontera se acercaba , la emoción de conocer un nuevo país, que aunque cerca nunca había estado, se empezaba a apoderar de mi, empecé a ponerme nerviosa y la alegría me invadió al pasar por la señal azul que indicaba Portugal, fue una sensación alucinante, todo ello acentuado con la emoción que tenía mi compañera de viajes por el mismo motivo.
Llegamos a Sintra pocas horas después y nos encontramos con estrechas calles plagadas de coches, suerte que el hotel estaba cerca de la entrada, justo en el centro, nuestro hotel, Hotel Tivoli Sintra era muy básico pero si vuelvo a Sintra alguna vez creo que escogería el mismo, justo al lado del palacio nacional, la oficina de turismo y las tiendas y restaurantes que llenan el centro de la ciudad.


Nuestra primera visita fue al Palacio de Monserrate, para mi el más impresionante, no por grande si no por los detalles tan cuidados del exterior, tanto de los enormes jardines como de la construcción
Personalmente recomendaría subir a los  palacios en los autobuses específicos para ello, la carretera de doble sentido es bastante estrecha, llena de curvas y los autobuses pasan cada poco tiempo frente a la oficina de turismo.

 El interior estaba prácticamente vacío, tan solo la biblioteca,restaurada, estaba tal y como era y un piano de cola amueblaba el salón de música, pero no hacía falta más, había suficiente que ver con las columnas, arcos y bóvedas.